Cómo dejar de tener pesadillas

Las pesadillas son uno de los aspectos más repugnantes de la condición humana. Pero hay una ciencia detrás de estas visiones terroríficas. Y en realidad hay algunas formas simples para mantener a raya los malos sueños.

Cómo dejar de tener pesadillas

¿Qué son las pesadillas?

Las pesadillas son, por supuesto, una especie de sueño. Un tipo muy desagradable de sueño.

Cómo detener las pesadillas

Los científicos que estudian los sueños (onirología), no están del todo seguros de que los sueños se originen en el cerebro o si se forman en algún punto que se pueda aislar. Lo que han descubierto, sin embargo, es que el 75 % de todos los sueños suscitan emociones negativas o contienen algún tipo de contenido negativo. Y de vez en cuando el contenido se pone un poco demasiado oscuro e inquietante, lo que hace que nos despertemos con el corazón latiendo desbocadamente.

De hecho, las pesadillas son a menudo descritas como una serie de imágenes aterradoras, ideas, emociones y sensaciones que surgen de manera espontánea (y sin control) durante el sueño. La gente puede experimentar cualquier número de emociones durante un mal sueño, incluyendo tristeza, depresión, ira, culpa y especialmente los sentimientos de miedo y ansiedad.

Las pesadillas tienden a ser muy realistas, algo que les da un extra de picante. A menundo nos ofrecen imágenes o temas que son tan horribles y aterradores que nos obligan a despertarnos preocupados e inquietos. Estos sentimientos tienden a persistir, a menudo haciendo que sea difícil volverse a dormir.

El contenido de las pesadillas varía mucho de persona a persona, pero hay algunos temas comunes. Tal vez la pesadilla más arquetípica es aquella en la que no somos capaces de funcionar lo suficientemente rápido, es decir, correr, reaccionar, etc. mientras estamos siendo perseguidos. Otras pesadillas comunes incluyen caídas o volver a examinar un evento traumático. Los niños tienden a tener sueños en los que son perseguidos por un animal o una figura de fantasía.

Una pesadilla, como cualquier otro tipo de sueño, puede durar unos pocos minutos o prolongarse por más de 20 minutos. Y debido a que los periodos REM se alargan a medida que avanza la noche, la mayoría de pesadillas ocurren de madrugada.

Clínicamente hablando, casi todo el mundo experimenta una pesadilla de vez en cuando y se considera completamente normal. Son más comunes en los niños y típicamente se agudizan en frecuencia desde la edad de tres a ocho años. Alrededor del 5 al 10% de los adultos tienen pesadillas al menos una vez al mes o más.

Vale la pena señalar que las pesadillas son diferentes de los terrores nocturnos, los cuales tienden a ocurrir a principios de la noche y están relacionados con los sentimientos.

¿Qué los provoca?

La mayoría de onirologistas teorizan que los sueños son un epifenómeno de la conciencia y del sueño y que no tienen ningún tipo de propósito.

Cómo detener las pesadillas para que no destruyan tu descanso

Sin embargo, algunos psicólogos evolucionistas creen que los sueños y especialmente las pesadillas en realidad pueden servir a un propósito evolutivo. Su argumento es que las pesadillas son una especie de "simulación de amenaza" para preparar a las personas para los peligros del mundo real o por lo menos a las amenazas a las que se enfrentaron nuestros antepasados.

Creen que las pesadillas son una especie de ensayo para la vida real. Las personas que sueñan tienen ese toque adicional de experiencia, incluso si se trata de ficción. Y curiosamente, sostienen que las pesadillas pueden ayudarnos a hacer frente a la adversidad más realista.

Con la psicología evolutiva a un lado, no se conoce la causa más próxima de las pesadillas. Los neurocientíficos todavía necesitan desarrollar un modelo más sofisticado de la conciencia y el estado del sueño para hacer este tipo de determinación. Lo que sí saben, sin embargo, es que las pesadillas de alta frecuencia tienden a darse en toda una familia, lo que podría indicar una posible relación genética.

Cómo controlar las pesadillas

Ahora, si bien no sabemos necesariamente la mecánica exacta de por qué los malos sueños ocurren, sí sabemos que pueden ser desencadenados por factores emocionales y fisiológicos.

Las personas que están enfermas o que tienen fiebre tienden a experimentar más pesadillas de lo habitual, al igual que las personas que están experimentando síntomas de abstinencia de las drogas. Algunos antidepresivos y medicamentos para la presión arterial han sido conocidos por causarlas también.

Y parece que el viejo dicho es cierto: Irse a la cama poco después de comer aumenta tus probabilidades de tener una pesadilla debido a un aumento en el metabolismo, una señal que envía tu cerebro para que seas más activo.

Las pesadillas también pueden ser provocadas por trastornos del sueño como la apnea del sueño y el síndrome de piernas inquietas.

Están también las tensiones de la vida diaria que debemos tener en cuenta. Las pesadillas tienden a ocurrir durante períodos de transición o tumultuosos en nuestras vidas, como cambiar de trabajo, una mudanza, un embarazo o preocupaciones financieras. También pueden ser provocadas por eventos más graves, como la pérdida de un ser querido, un accidente grave o ser testigo de un evento traumático.

Y, en efecto, es bien establecido que las personas que sufren los efectos del trastorno de estrés postraumático (TEPT) y lesiones leves en la cabeza tienen más pesadillas que la media. De hecho, la elevada frecuencia de las pesadillas en estos individuos puede resultar en una enfermedad crónica.

No es sorprendente los veteranos de guerra, los trabajadores como los policías, paramédicos y bomberos y los pacientes que se preparan o se recuperan de una cirugía experimenten pesadillas con más frecuencia.

¿Existen tratamientos posibles?

Para la mayoría de la gente, las pesadillas no ocurren con la frecuencia suficiente como para ser un problema. Las tenemos alguna vez pero seguimos adelante con nuestras vidas. Pero para algunas personas, a menudo ocurren con tanta frecuencia que suponen un riesgo para su salud. Esta condición puede dar lugar a una depresión y una ansiedad creciente. Se recomienda que las personas que sufren pesadillas crónicas vayan al médico, ya que hay una serie de tratamientos disponibles.

Una técnica que se está utilizando cada vez más es el "tratamiento del ensayo imaginario" donde se anima a los individuos a alterar las terminaciones de sus pesadillas mientras están despiertos. Es una forma de terapia cognitiva en la que la gente puede crear una alternativa o resultado menos doloroso para sus sueños. Los estudios de seguimiento han demostrado que este tipo de terapias son eficaces, ya que más del 70 % de las personas que las han probado, dicen tener beneficios experimentados (incluidas las personas con trastorno de estrés postraumático e insomnio).

Del mismo modo, los que tienen pesadillas crónicas se les dice que escriban los detalles de su pesadilla o que la dibujen o la pinten. También se les anima a hablar de la fantasía de los personajes de sus sueños. Y en todos los casos, se les dice que imaginen un final más agradable.

De no ser así, también hay medicamentos que pueden ayudar. El fármaco más eficaz es el llamado prazosina, que se utiliza ampliamente para ayudar a los pacientes con trastorno de estrés postraumático. Este medicamento también se utiliza normalmente para tratar la presión arterial alta, la ansiedad y los trastornos de pánico.

Y por último, hay algunas cosas simples (y sentido común) que puedes hacer para evitar las pesadillas, incluyendo técnicas de relajación (como el yoga, la meditación y ejercicios de respiración), el ejercicio físico y decorar tu dormitorio para que tenga un ambiente relajado y libre de estrés. También es recomendable no comer, no tomar alcohol, ni cafeína, ni nicotina antes de acostarte.

Dulces sueños a todo el mundo.